Manifiesto infinitC

  1. El patrocinio involucra a las marcas en las pasiones del consumidor.

El patrocinio integra a la marca allí donde están las pasiones del consumidor y la ayuda a definir un rol. Por eso afirmamos que el patrocinio da alma a las marcas.

  1. El patrocinio es líquido para las empresas.

Por un lado, un patrocinio bien desarrollado impregna toda la organización; por otra parte, puede participar en la consecución de todos los objetivos de la compañía (NIRCO): notoriedad, imagen, relaciones (públicas, institucionales y con los medios de comunicación), comunicación interna y operaciones.

  1. El patrocinio se ajusta al nuevo paradigma de la comunicación.

La forma de relacionarse consumidor y marca ha evolucionado y el patrocinio reúne todas las características necesarias para generar engagement y convertir así a los consumidores en fans. Pero el paradigma es cambiante, por lo que la marca debe estar permanentemente actualizada para anticiparse a las tendencias.

  1. El patrocinio es una especialidad multidisciplinar.

Aunque es una especialidad en sí misma por sus particularidades, bebe de todas las disciplinas del marketing en su ejecución. Por ello, decimos que el patrocinio es multiespecializado.

  1. El patrocinio es una sinergia.

El patrocinio tiene sentido como sinergia, 1+1=3. Un buen patrocinio mejora a la propiedad y ésta a la marca. De esta forma, se retroalimentan generando un ciclo de mejora continua. Si el patrocinador es demasiado invasivo o la propiedad excesivamente rígida, entonces 1+1=1.

  1. El patrocinio es relacional.

Si consideramos que los patrocinios habitualmente construyen relaciones a medio plazo entre patrocinados y patrocinadores, y que éstos están formados por personas, el factor humano es esencial en la consecución de los objetivos.

  1. El patrocinio requiere ciencia y orden.

El patrocinio es una disciplina que proporciona resultados tangibles. Para un correcto rendimiento del mismo es fundamental aplicar conocimiento experto y evaluar los resultados.

  1. El patrocinio no es un fin, sino un medio.

El patrocinio debe servir para un objetivo y este debe ser producto de una profunda reflexión. Si no, no tendrá coherencia. Cuanto más peso tengan los valores en la estrategia de la marca, más importante es el patrocinio por su capacidad ejemplificadora.